La danza entre la derecha y la izquierda
- Estefany Capelo
- 21 oct 2025
- 2 Min. de lectura

Vivimos rodeados de opuestos. La derecha y la izquierda, el dÃa y la noche, el orden y el caos. A veces parece que el mundo entero se divide entre quienes sostienen lo antiguo y quienes quieren cambiarlo todo, entre los que razonan y los que sienten, entre el control y la libertad. Pero la vida no es una guerra entre polos, sino un intento constante de reconciliarlos dentro de nosotros.
La historia nos enseñó a pensar en derecha e izquierda como conceptos polÃticos, pero en realidad son reflejos de algo más profundo. En cada uno de nosotros habita un lado solar, racional, firme, que quiere avanzar y estructurar, y otro lado lunar, suave, intuitivo, que escucha y se entrega. En la India entendà que estas dos fuerzas viven también en el cuerpo: el canal derecho, Pingala Nadi, es energÃa solar, activa, masculina; el canal izquierdo, Ida Nadi, es lunar, receptivo, femenino. Y el propósito del yoga no es eliminar una, sino permitir que ambas respiren al mismo tiempo, que encuentren equilibrio.
A veces me gusta imaginar que la vida es como una mezcla de sonido. Hay un canal derecho y uno izquierdo, y el arte no está en subir uno y bajar el otro, sino en hacerlos dialogar. El cuerpo vibra cuando encuentra armonÃa entre sus dos lados. Y lo mismo sucede en la vida: cuando el pensamiento se alinea con la emoción, cuando la acción nace del corazón, cuando el hacer y el ser se funden en un mismo ritmo.
Cuando practico Hatha Yoga, siento esa unión en movimiento. Cada postura me muestra qué lado tiende a dominar, qué parte de mà necesita más espacio o más tierra. Y en el instante en que ambos lados se equilibran, aparece algo silencioso, una presencia que no es derecha ni izquierda, sino centro. En ese lugar el cuerpo deja de resistirse, la mente se suaviza y la respiración se vuelve una canción que sostiene todo.
Creo que el mundo también necesita eso: menos necesidad de tener razón y más deseo de comprender; menos extremos y más puentes. Si cada persona buscara unir su sol y su luna interna, su hacer y su sentir, probablemente las conversaciones serÃan más sinceras y las diferencias menos duras.
Tal vez no se trate de elegir un lado, sino de aprender a bailar entre ambos. Y si alguna vez sientes que te has ido demasiado hacia un extremo —demasiado mental, demasiado emocional, demasiado rÃgida o demasiado dispersa—, vuelve al cuerpo, vuelve a la respiración, vuelve al yoga. Porque ahÃ, entre una inhalación y una exhalación, entre la derecha y la izquierda, está el lugar donde finalmente todo se encuentra.
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